Consiste básicamente en la fertilización de un óvulo por un espermatozoide, fuera del organismo de la mujer, es decir en el laboratorio, para posteriormente transferir o colocar el embrión en el interior de la cavidad uterina. Este proceso requiere una perfecta coordinación del equipo que debe ser multidisciplinar y constituido por expertos en diversas materias: ginecólogos, especialistas en reproducción, andrólogos –especialistas en fertilidad masculina-, biólogos, analistas, genetistas, etc.